Cada vez.
- Mai Bayaborda Silang

- 20 nov 2021
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 20 nov 2021
Cada vez que te miro,
me asusto.
Me asusto porque nunca nadie,
me había hecho latir el corazón tan rápido.
Te miro y veo lo que
nunca había visto antes:
Una mirada que calma
todos mis miedos.
Unos labios que le besan
a todos mis demonios.
Unas manos que acarician
todos mis defectos.
Te miro mientras haces café,
taza amarilla para ti, roja para mí.
Y me cuentas cosas que no sé.
Ojalá pudieras verte cuando hablas de las cosas
que te gustan.
Entenderías porque quiero hacerte
el amor cada día.
Cada arañazo en tu espalda,
cada "te quiero" escondido
en los gemidos
que me causas.
Te miro y me cuentas tus planes,
planes que crees que no se van a hacer.
Te pones triste y no dejas caer las lágrimas,
ojalá pudieras mirarte como te miro yo a ti.
Mi amor, si pudiera llevarme tu dolor y enterrarlos
en los atardeceres,
lo haría.
Te miro y me doy cuenta de
que ya no me hacen daño
las canciones tristes.
Vuelvo a ver el mundo
en colores.
Llueve en el desierto cada vez
que dices mi nombre.
Se para una guerra,
cada vez que me dices
que me quieres.
Las rimas,
me salen solas.
Y las metáforas,
no las necesito ya.
Te miro mientras cocinas,
mientras duermes,
mientras te ríes,
mientras te enfadas,
mientras limpias,
mientras me follas
mientras me comes,
mientras haces tus cosas...
y me asusto,
porque nunca nadie me había
mirado como tú:
con el corazón en la mano.


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